Carta al pueblo catalán: Tenemos el mismo problema

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Por: Beatriz Talegon -Fuente: CAMBIO16

Propongo una moción de censura a Rajoy y otra a Puigdemont.

Hoy se ha reunido por primera vez la mesa para el diálogo creada con el fin de mediar en la situación entre Catalunya y España. Sus conclusiones, a modo de propuesta, son dos principalmente: solicitar a Puigdemont que retire la proclamación unilateral de independencia, y por su parte, a Rajoy, que retire de Catalunya los 10.000 efectivos policiales. 

Aún no se conocen las reacciones al respecto. Personalmente, considero que es un buen punto de partida, aunque viendo lo visto, creo que terminaríamos antes con dos mociones de censura: una respecto al gobierno de Rajoy y otra respecto a Puigdemont. 

Rajoy debería dimitir, o la oposición conseguir que salga de las instituciones por varias razones: podríamos resumirlas todas en la que describe su gobierno como la peor gestión del interés común que podría haberse realizado. Ha recortado los derechos y libertades de la ciudadanía española; nos ha empobrecido; el trabajo se ha precarizado; han destrozado el sistema de Pensiones públicas; pisoteado la sanidad y educación (mientras han hecho concesiones lacerantes a la gestión privada con dinero público a través de subcontratas).

En definitiva: han desmontado un sistema público que garantizaba el bienestarde la inmensa mayoría de la población para desviar el dinero de nuestros impuestos al rescate de sus colegas banqueros, de sus colegas dueños de medios de comunicación, de sus colegas dueños de empresas sanitarias y centros educativos. Se han montado un chiringuito a nuestra costa; y para conseguirlo, han falseado campañas electorales y procesos democráticos, tal y como estamos conociendo.

Han presionado y se han servido de la justicia, colocando para ello a jueces de su cuerda, colegas y amigos que les han ido “afinando” lo que fuera menester. Han utilizado a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado para trabajar extraoficialmente contra adversarios políticos, untando también a medios de comunicación que han hecho posible la difamación y el escarnio de personajes públicos a los que querían apartar.

Han destrozado la democracia, haciendo uso de la represión más trasnochada.

Motivos de sobra para exigir que se marchen de una vez por todas. La oposición está tardando. 

Por su parte, el PDeCat, en la misma línea. Viene de llamarse CDC y CIU. Pero aunque haya cambiado de nombre, de logo y de caras, siguen siendo los mismos: la derecha corrupta catalana. Esa que se ha llenado las alforjas igual que los vecinos de Génova. Con porcentajes, mordidas, y sobres. Con cuentas en paraísos fiscales y apaños. Con recortes de lo público, para beneficio de sus colegas que han gestionado lo privado. Con Madres Superioras, con misales y con auténticas vergüenzas que por mucho que ahora intenten hacer que olvidemos, no podemos dejar de recordar.

Esta derecha catalana a la que el independentismo se la traía al pairo. La soberanía popular le importaba un pimiento y básicamente, cuando ha gobernado, ha sumido a la población catalana en una situación muy similar a la española: menos derechos, menos libertades y sobre todo, menos servicios públicos.

Son, en definitiva, lo mismo. Las derechas nos han robado a todos. A usted, mi querido vecino, y a mí. Por lo tanto, España les ha robado, catalanes. Y Cataluña, también. Y a mí también me ha robado España. Porque de mis impuestos, un elevado porcentaje se destina a pagar corruptelas, y deudas ilegítimas que están sumiendo a mi país en la pobreza más vergonzosa. Los corruptos nos roban. Y creo que aquí no es cuestión de banderas. 

Usted y yo somos clase trabajadora, clase obrera. Como los policías que han ido a repartir hostias el pasado fin de semana. Ustedes en Cataluña las han recibido, y nosotros desde aquí las hemos llorado.Porque además de la violencia, resulta, que consideramos que esos son los policías que pagamos con nuestros impuestos y que, una vez más, no están dedicándose a lo que verdaderamente sería necesario.

Respeto profundamente la voluntad del pueblo, y para que podamos conocerla, entiendo que es necesario hacer preguntas.Muchas preguntas sobre infinidad de cosas pendientes. Para conseguir una respuesta que sea real, estos procesos deben tener muchas más garantías que lo que sucedió el domingo. Pero también es cierto que si esperamos a que el Señor Rajoy esté por la labor de querer escucharnos, muy probablemente jamás podamos expresarnos. Por lo tanto, entiendo la necesidad de consultar; entiendo la necesidad de moverse, y espero que me entienda cuando le planteo que debería hacerse una consulta “mucho mejor hecha”: con calma, sin agobios y sin policías.

Y de paso, estaremos usted y yo de acuerdo en que también quiero que me pregunten a mi, a todos los españoles por muchas cosas: por la Jefatura de Estado; por la deuda ilegítima; por el rescate a la banca; por las prioridades en los Presupuestos Generales del Estado; por el sistema territorial… Quiero que nos hagan muchas preguntas, porque a la vista está que nuestros políticos no están por la labor de ponerse en marcha.

Usted me podrá decir que sí, que el PDeCAT se ha movido para que se les escuche a ustedes. Yo le diré que no lo tengo tan claro. Más bien se ha aprovechado de un sentir que sabe que existe, para su propio beneficio. Porque ahora, para esta derecha es muy interesante presentarse al mundo de manera independiente; negociar con otros estados sin interlocutores. Le recuerdo que el PDeCat votó este verano a favor del TTIP. Por lo tanto, ni más ni menos, la estrategia internacional pasa ahora porque el interés de EEUU de negociar con sus contratantes europeos es el de dividirlos. De este modo será más beneficioso para aquéllos pactar con nosotros. Una Europa dividida no es una europa garantista. No sé si entiende usted por dónde voy…

Mire con detenimiento los respaldos internacionales al independentismo catalán. Mire el calendario. Y comprenda que a alguien le interesa mucho que España se debilite, que la UE se debilite. Y de paso, algunos, intentarán sacar tajada. Sí, esos a los que la independencia del Kurdistán les importaba un bledo, o no se interesaban lo más mínimo por la dignidad del pueblo saharaui. A esos.

Propongo una moción de censura a Rajoy y otra a Puigdemont, porque tanto el pueblo español como el catalán tenemos el mismo problema. Que los progresistas se unan de una vez por todas para establecer el diálogo basado en una agenda social, que tenga también un pilar estratégico donde se pueda elaborar una propuesta de reforma de la constitución, para dotarnos por fin de una república federal. Estoy segura de que sería la vía de generar una convivencia sana, respetuosa, y sobre todo, fundamentada en los derechos mas básicos de la ciudadanía. Esos de los que tanto el PP como el PDeCat (apoyados por Ciudadanos y en cierto modo por el PSOE) han pisoteado.

 

octubre 4, 2017