Las 10 lecciones de Guillermo E. Boero

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Hoy nuestro compañero, Guillermo Estévez Boero, tiene mucho para decirnos. Porque aunque sus lecciones ya no resuenan con el sonido de su propia voz, son replicadas en cada acto de militancia y de compromiso, cada vez que nuestras banderas y el viento se encuentran, en cada socialista que empuña la rosa roja y (aunque se pinche con alguna espina) no la suelta. “

 

Hace años años que no podemos verlo, esa es la manera que encuentro de decirlo. Porque decir que se fue, que no está a nuestro lado, que lo perdimos, no es real… Guillermo está. Fue y ES para muchos de nosotros nuestro maestro en la política y en la vida, porque trazó las huellas de un camino que nos sentimos orgullosos de seguir, y que anhelamos transmitirle a las generaciones presentes y a las venideras.
Se atrevió a la reflexión permanente y a una acción política gradual, en tiempos donde la revolución y su urgencia parecían devorárselo todo y demostró estar en lo cierto.
Fue precursor de la unidad, aún en contra de las fuerzas centrífugas de su propia época y demostró estar en lo cierto.
El socialismo por el que toda su vida luchó fue un socialismo preparado no sólo para legislar, sino también para gobernar, y ya ven, una vez más, tenía razón.
No dejó tema sin estudiar, ni pueblo sin recorrer, desde las ciudades más importantes hasta las más pequeñas. Lo mismo en los lugares más beneficiados que en los más humildes, su conducta nunca admitió dobleces: siempre apasionado, siempre convencido, siempre un militante.
Hoy nuestro compañero, Guillermo Estévez Boero, tiene mucho para decirnos. Porque aunque sus lecciones ya no resuenan con el sonido de su propia voz, son replicadas en cada acto de militancia y de compromiso, cada vez que nuestras banderas y el viento se encuentran, en cada socialista que empuña la rosa roja y (aunque se pinche con alguna espina) no la suelta. 

Esta tarde voy a intentar resumir sus enseñanzas en 10 lecciones que -aunque por supuesto no pretenden agotar la vastedad de su aporte- creo que pueden ayudarnos a reflexionar sobre nuestros desafíos actuales y sobre nuestro deber político como socialistas del siglo XXI, porque su pensamiento no pierde actualidad.

Estas son las 10 lecciones de Guillermo:

1. El hilo conductor de nuestro pensamiento es el hombre y el objetivo, la transformación de la sociedad.

Guillermo fue un profundo humanista, pensaba al mundo en función del hombre, de su dignidad, de sus derechos. Y abogaba permanentemente por el cambio hacia una sociedad más justa y más equitativa. Más igualdad, más solidaridad, más participación para ayudar a los hombres y mujeres a transformarse a sí mismos, para él, el horizonte de la transformación siempre estuvo signado por esos valores. Hoy el mundo cambia a un ritmo acelerado, pero tenemos que tener presente que mientras todo cambia, los valores permanecen. Esos mismos valores que animaron la vida de Guillermo son los que tienen que animarnos cada día, porque es a través de ellos que los socialistas vemos el mundo.

2. Pensamos para actuar, y actuamos para transformar.

Para Guillermo, pensamiento y acción eran una unidad dirigida hacia la transformación social. No había en él un afán intelectual centrado en sí mismo, sino que -por el contrario- todos sus esfuerzos analíticos siempre estuvieron encaminados hacia la acción política concreta. Nos enseñó que la política es la acción transformadora sobre la realidad y que, por tanto, debe estar tan alejada del pensamiento que no crea, como de la acción que no se reflexiona.

3. El análisis de cualquier problema debe comenzar por sus causas.

Es un error frecuente en política anteponer las consecuencias a las causas, porque las causas están primero. Guillermo lo entendía así, y por eso iba siempre a los orígenes de las cosas, se preguntaba siempre por las razones, mientras se ocupaba de los efectos inmediatos. Era su metodología de trabajo. Tanto para enfrentar el obstáculo más pequeño que se presentara en el centro de estudiantes o en la seccional, como para abordar las grandes problemáticas de las sociedades contemporáneas, la clave siempre la hallaba en empezar por el principio y preguntarse sobre el por qué de las cosas.

4.El camino se hace al andar, y el andar está condicionado por el tiempo y por el espacio.

La acción política tiene sus propias coordenadas; se va construyendo a sí misma en un tiempo y en un lugar determinado y, por tanto, no puede ser entendida por fuera de ellos. Igual que en el fútbol, bajo las mismas reglas y con los mismos jugadores, se juega distinto cada día y en cada cancha. Tenemos que tener muy presente esto y, como Guillermo, comprender que las sociedades se mueven al ritmo de procesos de maduración colectivos, que todo tiene su tiempo y su lugar, y que la impaciencia siempre jega en contra.

5. Ningún tema es demasiado pequeño, ningún tema es demasiado grande.

Hay que abordar todos los temas, y para eso tenemos que usar las fuentes más diversas. Recurrir a la Historia, a la Sociología, a la Economía, a la Filosofía… Guillermo no dejó tema sin abordar, y eso ebe servir de guía e inspiración a cada militante. Más allá de aquello en lo que nos especialicemos, la mirada política siempre debe ser una mirada integral y, por lo tanto, el estudio debe ser en el mismo sentido.

6. La militancia no es una parte de la vida, es una posición ante la vida.

En cada actividad, en cada conversación, en cada gesto, nos enseñó que la visión política en la que creemos se vive diariamente, y se transmite con cada actitud y en cada palabra. Guillermo era un constructor sin descanso, y ese es el espejo en el cual debe reflejarse cada militante socialista.

7.El socialismo es trabajo.

Un socialista trabaja, así de simple. Y además hace política. Eso nos enseñaron las puertas abiertas del estudio jurídico de Guillermo, y eso nos han enseñado a través de los años cientos y cientos de compañeros y compañeras. Tenemos que saber que mientras las responsabilidades de gobierno y de conducción son siempre pasajeras, nuestro vínculo con el mundo del trabajo y de la producción debe ser real y permanente.

8. No hay que creérsela.

Está claro que no lo dijo así, ¿no? ¡Pero lo dijo con sus palabras y con sus acciones de todos los días! La humildad fue una de sus virtudes fundamentales que hoy los socialistas, en nuestras responsabilidades de gobierno local y
provincial, estamos obligados a redoblar.

9. Hay que abrir espacios para los que nos siguen.

Guillermo tuvo una generosidad infinita para formarnos: no temía que supiéramos más, QUERÍA que supiéramos más. Tengamos hoy la misma generosidad con los que nos siguen, con la juventud, porque el tiempo avanza muy rápido y en menos de lo que creemos habrá otros y otras, con un nuevo entusiasmo, que nos ayudarán a levantar las banderas de siempre. Tenemos que formar socialistas mejores que nosotros, y no tener miedo a que nos superen: al contrario, tenemos que trabajar para que nos superen.

10. Hereden lo grande para poder construir, miren hacia arriba, que en la cumbre esta la Nación.

Su último discurso en Amaicha del Valle nos señala la magnitud de los actuales desafíos. Hoy sus palabras de aquel día asumen una actualidad sorprendente. Hoy, como aquella tarde en Tucumán, hago propias sus palabras y los convoco a que sumemos toda la energía posible, porque necesitamos absolutamente todo, y mucho más, para poder construir el futuro que le está faltando a nuestra Nación.

febrero 9, 2021