Nito Martini – Sobre la xenofobia y el racismo (hace 18 años y nada cambia)

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Discurso del Diputado Daniel José Martini en la sesión del 13 de abril de 2000.

Sr. Presidente:

Se trata de realizar un claro pronunciamiento de esta legislatura frente a la nota de tapa de la Revista  ¨La Primera de la Semana¨ del pasado 4 de abril que, maliciosamente sustentada en cifras distorsionadas, datos falseados, afirmaciones subjetivas, plagadas de inexactitudes y premeditadas omisiones, creemos es abiertamente discriminatoria hacia los extranjeros de países vecinos que habitan nuestro país.

Que la argentina es un país de inmigración no necesita ser demostrado; alcanza con rastrear en cada una de nuestras historias familiares. El resultado ha sido, se podría decir, una sociedad con una fuerte identidad migratoria,  y en alguna medida un ejemplo de integración de numerosas y diferentes culturas.

Hoy nuestro país comparte un nuevo escenario internacional; un mundo que derrumba sus fronteras para la circulación de mercancías pero que también, levanta nuevos muros para las personas; millones de hombres y mujeres se desplazan en el mundo.

Sr. Presidente: Tanto el aviso publicitario emitido por medios radiales, como la tapa de esta edición y el artículo principal de Luis Pazos que en ella se publica, contienen expresiones que sin ninguna duda contrarían los orígenes mismos de nuestra nacionalidad.

El discurso que desde este medio dirigido por el Sr. Daniel Hadad, se realiza, no reconoce siquiera el legado que nos dejaron las mujeres y los hombres que se empeñaron en construir nuestra Nación y obviamente, no reconoce la defensa de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad.

El contenido de las expresiones que hoy rechazamos son además claramente contrarios a lo consagrado por la Constitución Nacional y a la Constitución de la Ciudad, sobre igualdad, no discriminación y desarrollo de derechos.

Pero claro, cuando la desigualdad social se agudiza y aparecen en escena los excluidos y los “nuevos pobres”, surge con más fuerza la idea de que los extranjeros son “competidores peligrosos” que disputan lo que queda de los bienes públicos: la educación, la salud y el trabajo. Y amparado en el argumento de que se intenta combatir la explotación de la mano de obra ilegal, se pretende usar a los inmigrantes de chivo expiatorio.

Para estos personajes, los inmigrantes serían responsables tanto del incremento de la ola delictiva como de quitarles el trabajo a los argentinos, encarnando de este modo, los dos males que más inquietan a nuestra sociedad.

El artículo fue titulado: “LA INVASIÓN SILENCIOSA” y destaca en el copete: “Los extranjeros ilegales ya son más de 2 millones en el país. Utilizan escuelas y hospitales públicos. Les quitan el trabajo a los argentinos. Algunos se vuelcan a la delincuencia para no ser deportados. No pagan impuestos. Y los políticos miran para otro lado”. 

En la nota se expresan conceptos  tales como: “A diferencia de la inmigración que soñaron Sarmiento y Alberdi, no vienen de las capitales de Europa. Llegaron de Bolivia, Perú, Paraguay. Son el sueño hecho realidad de los ideólogos de la izquierda setentista. Son parte de lo que Perón llamó la Patria Grande y Menen la América Morena”. Para luego subtitular con expresiones tales como: “Trampean para obtener la ciudadanía argentina”  y se enumeran los “trucos”  que utilizan para obtenerla, mencionando, entre otros, que “Cometen un delito menor excarcelable” pues  “Al ser procesados, la propia justicia argentina les impide salir del país… “

            Otros subtítulos  refieren: “Promiscuos, conviven 35 en una pieza”; “En los hospitales públicos los inmigrantes le quitan el turno a los argentinos”; “Se educan en las escuelas públicas, haciendo que desaparezcan las vacantes”; “Albañiles que perjudican a los obreros en blanco” y “Competencia desleal de vendedores ambulantes”.

En un recuadro cita un estudio de 1998, de la Secretaría de Educación de la Ciudad que describe el origen nacional de los alumnos de jardín de infantes, escuelas primarias, secundarias y terciarias. Quién lea la versión de La Primera entenderá que, por ejemplo, el 34,8% de los alumnos de los jardines de infantes porteños son bolivianos, el 18,43% son paraguayos y el 17,04% peruanos. Lo que el estudio dice en realidad: es que el 34,8% de los alumnos de los jardines de la ciudad es boliviano, el 18% paraguayo, el 17% peruano. Que se queden tranquilos estos discriminadores, El sistema educativo no está invadido por extranjeros, que son una minoría.

Después Pazos, cita tendenciosamente a la Secretaria de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios, para demostrar que los extranjeros son responsables de buena parte de la inseguridad y tienen una mayor tendencia a cometer crímenes que los argentinos: ” el 20% de los presos en Argentina es de origen extranjero”. Lo que Pazos no aclara, es que según el Servicio Penitenciario Federal, la cifra sólo se refiere a los detenidos en prisiones federales. Esto es, a 1250 encausados extranjeros sobre un total de 6800 detenidos. Cifra que según especialistas refleja más la tendencia de la Policía a arrestar extranjeros, que una supuesta tendencia de los inmigrantes al delito: apenas uno de diez recibe una condena.

Estos, entre otros subtítulos, así como el contenido de la nota, demuestran una clara voluntad de promover la opinión contraria a los principios democráticos

Por otro lado, significa un manifiesto agravio a los extranjeros y una invitación a la discriminación, en momentos en que el resurgimiento de las manifestaciones de xenofobia en el mundo, sensibilizan la opinión pública respecto a los actos de violencia discriminatoria contra los inmigrantes que llegan a los distintos países en busca de trabajo y mejores condiciones de vida.

 Sr. Presidente , esta  legislatura ha tomado oportunamente una clara posición manifestando su preocupación por la situación planteada en Austria a raíz de la llegada al gobierno del neonazismo, y ya en aquel momento alertamos sobre la promoción de discursos y actos de xenofobia en nuestro pais.

Y la verdad, Sr Presidente, que creo que esto no es un hecho aislado ni casual. Responde a una clara intención de llevar los prejuicios étnicos y de nacionalidad que siempre existieron, a una esfera más amplia, imponiendo el racismo como idea política.

Pero ésta no es una característica nueva de la política nacional. Ya en 1902, la ley de Residencia redactada por Miguel Cané, servía para deportar después de un juicio sumario a inmigrantes huelguistas. La defensa que esgrimía cada uno de los acusados, cualquiera fuera su lugar de nacimiento era: “yo, argentino”.

Por esa misma época, una de las autoridades de migración, Juan Alsina, calificaba de “sucios y harapientos” a inmigrantes para él extraños, y en una disposición oficial decía que eran “sujetos que valiéndose de su exótico idioma, fingían un oficio para abusar de los pasajes subsidiados”.

De aquella inmigración, a la que desinfectaban con los chorros de fumigadores de animales sobre los muelles del hoy exclusivo Puerto Madero, y a quiénes se los aleccionaba en las conductas apropiadas para no irritar a los criollos, ya bastante erizados con la llegada, como decían, de tanto cocoliche gallego, italiano, polaco, ruso; quedan sus jerarquizados descendientes, Nosotros.

Pero claro parece ser que algunos no esperaban, desde este acostrumbramiento europeizado discutir a esta altura la perturbadora ambientación latinoamericana de la que nos creíamos a salvo.

Hoy, Sr. Presidente, es cierto,ya no bajan de los barcos. Pero como aquellos primeros hombres llegados a nuestro país, estos nuevos inmigrantes intentan encontrar fuera de sus países el pan o la libertad, las dos fuerzas que impulsan los destierros.

Extraña paradoja, este país donde orgullosos identificamos a nuestra sociedad como “crisol de razas”, es rozado otra vez por la inquietud hacia lo extranjero, en este caso, sudamericano. Para tranquilizar las conciencias hay un argumento legal: sólo se persigue a ilegales y probablemente peligrosos…

También, Sr. Presidente, podemos aportar datos significativos del Censo de Población y Vivienda de 1980; dónde se estableció que el 11% de la población del Gran Buenos Aires era de origen extranjero. En el mismo año, la tasa de desocupación abierta alcanzaba el 2,5% de la Población Económicamente Activa de la misma zona.

A partir del Censo de 1991, la cantidad de extranjeros en el Gran Buenos Aires había descendido 7,8% del total poblacional. Pero la desocupación había aumentado al 6,3% de la Población Económicamente Activa.

En otros términos: mientras en una década la cantidad de habitantes extranjeros en el Gran Buenos Aires desminuyó un 30%, la tasa de desocupación creció un 152%.

Por lo que podemos concluir que ni por su evolución histórica, mucho menos por su significación estadística actual ni por el perfil cualitativo de las tareas que realizan, la participación de trabajadores extranjeros no contribuye al aumento de la desocupación.

Ya sabemos que es más fácil señalar lo diferente y reconocer como causante de nuestros males a los más indefensos; sean ellos de la nacionalidad que sean.

Para quienes dirigen esta revista, esta es la cara de los invasores. De qué invasión hablan Sr. Presidente? Si esta imagen puede ser el reflejo perfecto donde podemos encontrar nuestra más profundas raíces, donde podemos encontrar nuestra identidad cultural.

La verdadera invasión silenciosa es la que se realiza promoviendo en nuestra sociedad el odio, la discriminación y la incitación a la violencia para tratar de ocultar a los verdaderos responsables de los problemas que tenemos.

Habría que comenzar preguntándose si todos estos miedos impotentes, no son sino el modo de desplazar el reconocimiento del enemigo y del peligro: de ubicarlos allí donde no se encuentran.

Sr. Presidente:

Sólo cuando decidamos llamar a las cosas por su nombre, cuando a los miedos y los prejuicios los llamemos xenofobia y racismo…

Sólo cuando aprendamos a apreciar la riqueza que existe en “lo extranjero”, en “lo diferente”…

Sólo cuando dejemos de depositar la culpa en los más débiles y decidamos enfrentar las verdaderas causas de nuestras desgracias actuales…

Sólo entonces, todos los hombres de buena voluntad podrán habitar el suelo argentino.

marzo 1, 2018