PS – CONVERGENCIA SOCIALISTA :: POSICIONAMIENTO SOBRE EL ACUERDO CON CHINA PARA LA PRODUCCIÓN MASIVA DE CERDOS

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Por: Comisión de Economía y Comisión de Ambiente – CONVERGENCIA SOCIALISTA

Un modelo con alto costo ambiental y poco valor agregado

POSICIONAMIENTO SOBRE EL ACUERDO CON CHINA PARA LA PRODUCCIÓN MASIVA DE CERDOS

Frente a la iniciativa impulsada desde la Cancillería Argentina para la firma de un acuerdo con China para la producción industrial de cerdos en nuestro país, desde la corriente de opinión Convergencia Socialista queremos manifestar nuestro rechazo.

Consideramos que el convenio representa una profundización de un modelo económico dependiente, que, imponiendo un alto costo social y ambiental, nos aleja de nuestros objetivos de alcanzar la soberanía alimentaria, ambiental y energética.
Nuestro país da cuenta de un modelo productivo implantado desde una concepción neoliberal que ha potenciado el perfil primarizado y extractivista de nuestra economía. Este modelo que potencia la desigualdad social, la concentración de la riqueza y el saqueo del patrimonio nacional resulta, además, destructivo para la preservación del ambiente. Ante ello, resulta necesario impulsar políticas de desarrollo económico que promuevan el bienestar, refuercen nuestra soberanía económica y que sean realmente compatibles con el cuidado del ambiente.
Analizando el posible acuerdo con China, se puede observar que posiblemente el objetivo principal de
esa nación sea el de trasladar las externalidades de este tipo de producción no sustentable, fuera de sus fronteras. Buscan evitar, entre otras cosas, las consecuencias que han sufrido en su propio territorio con la aparición de brotes de fiebre porcina, causa por la que han tenido que sacrificar a más de 200 millones de cerdos hasta ahora.
Esta explotación intensiva genera mayores niveles de desmonte, incrementa la contaminación del agua subterránea y la producción de los alimentos necesarios para sostener esta actividad degrada los suelos. Otro punto muy sensible de alarma surge de información que da cuenta del surgimiento en estas granjas de brotes de virus con potencial pandémico.
A pesar de los daños ambientales y de los riesgos sanitarios que este proyecto implica, el impulso a esta  iniciativa se basa en el importante flujo de divisas que esta actividad generaría si se desarrolla en la escala prevista en el convenio. Es cierto que un objetivo clave de política económica tiene que ver con el aumento de nuestras exportaciones, para eventualmente alcanzar un superávit comercial sólido que permita un ingreso de divisas acorde a las necesidades de nuestra economía. Sin embargo, la historia nos muestra cíclicamente que no hemos podido salir de la restricción externa, precisamente porque no hemos sido capaces de agregarle valor a nuestras exportaciones. Ningún ciclo, por más virtuoso que sea, se sostiene durante suficiente tiempo si exportamos productos primarios e importamos productos de alto valor agregado.
El acuerdo con China no es más que adoptar un nuevo modelo de “país factoría” al servicio de una potencia económica que nos recuerda la desventajosa “sociedad” entre   Argentina e Inglaterra con el comercio de carnes producto del Pacto Roca – Runciman firmado en 1933.
Argentina necesita dotar de mayor valor agregado a sus exportaciones y es necesario aprovechar las ventajas en la producción agropecuaria para desarrollar una verdadera industria de alimentos que permita lograr este objetivo. Sin embargo, el desarrollo industrial necesario para alcanzar un grado razonable de soberanía económica tampoco se agota con el fomento de la agroindustria. Es necesario impulsar una variedad de actividades y desarrollos tecnológicos que permitan ampliar el campo de acción y la calidad de la industria nacional. Un plan de desarrollo sustentable requiere de un programa muy claro que defina la estrategia productiva necesaria para que nuestro país pueda hacer el cambio estructural que permita terminar con la primarización de nuestra economía.
Finalmente,  existe  una  cuestión  adicional  muy  importante  pendiente  que  este  proyecto  pone nuevamente de relieve y es el de la soberanía alimentaria. Creemos fundamental definir políticas públicas que apunten a garantizar el derecho soberano a decidir sobre el modo de producción de alimentos, de ofrecer acceso a alimentos sanos y nutritivos y hacerlo de manera sustentable. Si se quiere incrementar el volumen de producción de cerdos, podría hacerse con otra modalidad que procure resolver  el  despoblamiento  de  los  pueblos  y  localidades  rurales,  promoviendo  cientos  de establecimientos de pequeña escala, con prácticas mucho más amigables con el ambiente y cuyo aislamiento evita naturalmente la fiebre porcina y otras zoonosis, que alienten la repoblación del interior y desincentiven la migración hacia los grandes centros urbanos.
Desde Convergencia Socialista consideramos que el proyecto propuesto resulta contrario a los intereses de nuestro país y que es necesario pensar en alternativas, sumando las voces de organizaciones y colectivos que promueven el desarrollo sustentable, la incorporación de valor agregado a nuestra matriz productiva, garantizando la soberanía alimentaria, el cuidado del ambiente y la seguridad sanitaria.
septiembre 27, 2020