Secundaria del Futuro: ¿Prácticas Profesionalizantes o Trabajo Precarizado?

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Por *Viviana Seoane **Gustavo Lappano  –  Fuente: www.conversacionesnecesarias.org

Hace casi una década que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires gobierna la alianza Cambiemos que, particularmente en los últimos años, puso en marcha una reforma en la educación secundaria conocida como NES (Nueva Escuela Secundaria) y ahora intenta imponer una nueva reforma bajo el nombre de Secundaria del Futuro[1]. Pensada exclusivamente para las escuelas públicas, la Secundaria del Futuro propone un cambio del modelo organizacional de la escuela secundaria y del régimen académico que afecta tanto a estudiantes como a docentes. Frente a la difusión de los primeros borradores sobre la Secundaria del Futuro lxs estudiantes sumaron a sus reclamos históricos el rechazo a la reforma.

En el mes de agosto, reunidos en asamblea de la Coordinadora de Estudiantes de Base, decidieron la toma de los colegios, la realización de marchas al Ministerio de Educación, y el pedido firme de que se suspenda la medida y se abra un debate que los sume como protagonistas y que incluya otras voces. La lucha estudiantil fue exitosa ya que consiguió, por una parte, poner en agenda el carácter arbitrario e inconsulto de una propuesta de tal envergadura realizada sin ninguna participación de docentes, directivos, estudiantes, familias y sindicatos y, por otra parte, denunciar que la reforma compromete a las escuelas públicas para que ofrezcan mano de obra barata al mercado.

El principal documento difundido por el gobierno para promocionar y dar a conocer la Secundaria del Futuro fue una presentación en formato Power Point a fin de comunicar algunos de los cambios que implementarían en las secundarias públicas. El aspecto más controversial de esta propuesta cuestionada por estudiantes, familias y docentes es la decisión de reducir el tiempo de cursada del 5to año para que lxs estudiantes realicen prácticas educativas. Así planteado no parecería, en principio, una cuestión problemática si no fuera porque es precisamente este punto donde se centraron los principales cuestionamientos. Se presenta al último año de la escuela secundaria (5to) como año integrador cuyo tiempo se distribuirá en un 50% destinado a la aplicación de los aprendizajes en empresas y organizaciones según talentos e intereses de cada alumnx, y un 50% destinado al desarrollo de habilidades y proyectos para la formación del sujeto emprendedor. En la Secundaria del Futuro no hay definición clara acerca de lo que llaman “habilidades y proyectos relacionados al emprendedurismo”, por ende, no se observa relación alguna entre estos contenidos y las prácticas educativas. De este modo, cualquier trabajo es presentado como un contexto de aprendizaje.

¿Qué significa emprendedor en el contexto de las actuales políticas neoliberales? ¿Qué contenidos son necesarios para formar emprendedores? ¿Es posible formar individuos emprendedores independientemente de las condiciones económicas, sociales, políticas y culturales en las que viven y crecen nuestrxs jóvenes? ¿Queremos como docentes que las oportunidades futuras de nuestrxs jóvenes dependan de sus capacidades y recursos individuales? ¿Qué concepción de sujeto trabajador y para qué mercado de trabajo formaría la Secundaria del Futuro?

Las denuncias y reclamos de estudiantes, docentes y sindicatos llevaron al gobierno a “maquillar” la propuesta de manera de atenuar y contener el conflicto. Es por eso que primero fue trabajo, luego práctica profesionalizante y, por último, práctica educativa en un intento por ajustar la propuesta a la normativa vigente (LEN N°26.06/06, art.33).

La defensa que hacen quienes impulsan y adhieren a esta reforma refiere a que estas prácticas educativas de la Secundaria del Futuro se asemejan a las prácticas profesionalizantes de la Educación Técnico Profesional (ETP).  Sin embargo, no son comparables porque en la Ciudad de Buenos Aires como en el resto del país, las prácticas profesionalizantes han sido conceptualizadas por la resolución del Consejo Federal de Educación (CFE) como “aquellas estrategias y actividades formativas que, como parte de la propuesta curricular, tienen como propósito que los estudiantes consoliden, integren y/o amplíen las capacidades y saberes que se corresponden con el perfil profesional en el que se están formando” (N°47/08, Anexo I, art.16). En la ETP las prácticas adquieren sentido en el marco de una especialidad que lxs estudiantes cursan de manera regular y sistemática, y no suponen la reducción o eliminación de horas de cursada porque constituyen un campo de formación (formación general, formación científico-tecnológica, formación técnica específica y prácticas profesionalizantes) establecido por la Ley de Educación Técnico Profesional N°26.058/05.  La presencia de las/los jóvenes en la escuela es condición para que dicha práctica articule con un proyecto institucional y se vincule con un perfil profesional y un área ocupacional identificable. Esta forma de concebir las prácticas hace posible que lxs alumnxs vayan construyendo sus capacidades profesionales especificas a lo largo de sus trayectorias escolares y son parte de las estrategias que habilita el Diseño Curricular para poner en práctica dichas capacidades.

¿Cuáles son los riesgos de reformar el régimen académico obligando a la totalidad de lxs estudiantes del último año de las escuelas secundarias públicas a realizar prácticas educativas? ¿Por qué esta reforma exime a las escuelas secundarias privadas de aplicarla? ¿Qué diferencia las prácticas educativas de la Secundaria del Futuro de las prácticas profesionalizantes que realizan lxs estudiantes de escuelas técnicas y agrarias de Ciudad como de cualquier otra jurisdicción, por ejemplo provincia de Buenos Aires? ¿Cómo se vincula esta reforma con el desempleo juvenil?

Quizá parte de esas respuestas las podamos encontrar en las palabras del ex ministro de educación Esteban Bullrich y actual candidato cuando expresa que, “debemos crear argentinos capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla”. Esta declaración es una forma eufemizada de ocultar las políticas de ajuste que producen la reducción y eliminación de puestos de trabajo que particularmente afecta a los jóvenes y en mayor escala aún a las jóvenes mujeres. La imprecisión de la propuesta Secundaria del Futuro contiene una intencionalidad estratégica para el modelo económico neoliberal ya que inyectaría al mercado trabajadorxs jóvenes a bajo costo a la vez que le permitiría incrementar los indicadores de empleo.

Además, es importante resaltar el reclamo que vienen haciendo lxs estudiantes acerca de la obligatoriedad de las prácticas educativas propuesta por la Secundaria del Futuro. En el caso de la ETP la resolución del CFE N°47/08 establece la obligatoriedad de las prácticas para la obtención del título de técnico. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires las prácticas profesionalizantes (Res.N°112/13) son obligatorias para lxs estudiantes de los séptimos años de las Escuelas Secundarias Técnicas y Agrarias, forman parte del diseño curricular y tienen una carga mínima de doscientas horas reloj anuales. Este séptimo año está dirigido a quienes desean obtener la certificación de la tecnicatura respectiva y la habilitación profesional. Por el contrario, en la Secundaria del Futuro lxs estudiantes no tienen la posibilidad de decidir sobre las prácticas y, más grave aún, es una propuesta que no explica el sentido que tendría la inserción obligatoria de lxs estudiantes en el mundo laboral ni el componente educativo de tales prácticas.

Vemos cómo la Secundaria del Futuro da lugar a una serie de dudas y preguntas tales como,  ¿Sobre qué base se seleccionan las empresas, organismos públicos, científicos, culturales para que los estudiantes realicen sus prácticas educativas? ¿La ciudad cuenta con convenios firmados con el ministerio de trabajo, con organismos públicos, universidades para que la totalidad de estudiantes de escuelas secundarias públicas de la ciudad realice sus prácticas profesionalizantes? ¿Cómo podrán las escuelas proponer convenios con empresas y organizaciones para todos los estudiantes del último año de la escuela secundaria? ¿Cuál es el número de estudiantes por empresa? ¿Cuántos tutores son necesarios para supervisar y evaluar las prácticas educativas? ¿La escuela puede preparar para el trabajo a miles de jóvenes que anualmente egresan de una escuela secundaria cuando sistemáticamente se destruyen los puestos de trabajo?

“Secundaria del Futuro” o “Secundaria 2030” son algunas de las denominaciones que utiliza el actual gobierno para nombrar una reforma inconsulta, reconvirtiendo a lxs docentes y preparando a lxs alumnxs para un “futuro” en el que la salida laboral y la producción de su proyecto de vida dependerán del emprendedurismo y el talento individual. Por otro lado, no es inocente pensar que este proceso de reforma o transformación tenga lugar en un contexto donde se quiere avanzar en una reforma laboral que tiene como objetivo central la precarización de lxs trabajadorxs.  En la Secundaria del Futuro prima el individualismo y la meritocracia, y se distancia de los valores de solidaridad y justicia que lxs docentes propiciamos en el aula desde el trabajo colectivo y colaborativo. La lucha estratégica sigue siendo por el conocimiento y es por eso que intentan precarizar el sistema educativo para cambiar la cultura social de nuestro pueblo.

[1]  Hacemos referencia a Secundaria del Futuro y/o la Escuela que queremos y/o Profundización de la NES. Distintos modos de nombrar a la propuesta de reforma.
*Docente e Investigadora de la FaHCE-UNLP
**Subsecretario de Educación Técnica y Agraria-SUTEBA
noviembre 6, 2017